Lo ya sabido. Molestias, dolor, ansiedad, esperanza y defraudación de la esperanza.
Aquí me quiero detener en un dato importante: la FISIOTERAPIA DE REHABILITACIÓN DEL BRAZO.
Es muy importante realizarla. No basta con "mover el brazo" como me ordenaba el cirujano. Hay que saber cómo moverlo.
En mi rehabilitación aprendí qué ejercicios realizar, con qué intensidad, cómo hacerlos; y también cómo masajear la herida con una crema que contuviera vitamina A, para que comenzara a tomar forma de cicatriz digna.
Mi brazo, después de prácticamente un mes de fisioterapia, recuperó su movimiento, su elasticidad. Hoy, que han pasado siete meses de la operación, no recuerdo que tengo ocho ganglios menos...Mi brazo no se enteró de que nos operaron. Y eso es gracias a las fisioterapeutas que me atendieron y a mi empecinamiento.
Tener un brazo hábil, con movimiento, "sano" es fundamental. Más adelante, cuando el médico radiólogo oncológico me preguntó si podía llevar el brazo hacia atrás (cuando nos hacen la radioterapia debemos pasar el brazo por detrás de la cabeza) le mostré con orgullo mi movimiento. Algunas mujeres no pueden hacerlo, me comentó con lástima.
Es por eso, que debería ser casi- o sin casi- de protocolo que el médico (cirujano, de medicina general, etc.) realice el pase para fisioterapia cuando la paciente es dada de alta. No basta con poner la voluntad, con mover el brazo, con peinarse...hay que saber de qué manera. Y para ello están los profesionales. Nunca mejor aplicado el dicho "zapatero a tus zapatos".
No hay comentarios:
Publicar un comentario